El caso que voy a presentar es el de una mujer de 72 años, psicóloga, que viene en una 1° consulta.
Al observarla puede percibirse que es una mujer muy delgada, de contextura pequeña, estatura baja y que muy coqueta y arreglada.
Toma asiento y lo primero que dice es que ella en este momento está pasando por el peor dolor de su vida, que emocionalmente está muy mal y que tiene miedo de que su estado emocional repercuta en su cuerpo (los ojos se le llenaban de lagrimas mientras decía esto, y se podía notar como las manos le temblaban constantemente, al verlas apoyadas sobre el escritorio del médico).
(Realmente a mí, se me pasaron millones de situaciones malas que la podían estar haciendo pasar un mal momento en su vida, pero dado que ella no comento nada, solamente se la dejo continuar hablando).
El médico comenzó con un breve interrogatorio sobre los síntomas que la paciente sentía, y estos eran: dolores fuertes en el pecho que se acompañaban con una sensación de ahogo. El dolor de pecho suele empeorar en la inspiración, no es específico, pero se sabe que irradia siguiendo el reborde costal inferior del tórax. Además está con mucho cansancio.
En el examen físico, el médico ausculta pulmones, focos cardiacos, toma la tensión arterial (130-80) y pregunta acerca de su dieta. La paciente dice comer bien, aunque desde lo sucedido tiene muy poco apetito.
Nuevamente en el escritorio del médico, la paciente comienza a brindar nueva información (que el médico no había preguntado, porque estaba pasando los datos del examen físico a la historia clínica), entonces nos cuenta que actualmente está viviendo sola en pilar, que tiene dos hijas y nietos pero que viven en el exterior y que este problema que tan mal la tiene, no lo había comentado todavía con ellas.
Nuevamente se le llenan los ojos de lágrimas y nos dice que está pasando por un momento de mucha angustia y alega haber tenido problemas con el esposo que cree que no puede manejar sola, que realmente necesita de ayuda psiquiátrica, porque no lo está pudiendo manejar. Comienza a relajarse en la charla y nos cuenta:
Que estuvo felizmente casada por más de 50 años, siempre fueron una pareja muy sociable y abierta, de organizar eventos y cenas, y que dentro de los empleados del marido, había una pareja homosexual, que siempre eran muy bienvenidos como el resto, ya que ella no tenía ningún prejuicio en cuanto a ellos. También nos dice que a lo largo de su profesión, tanto su esposo, como ella tuvieron que viajar mucho al exterior por distintas cuestiones de trabajo, pero dice que esta vez fue diferente.
Por lo general, ella suele dejarle su celular a él cuando viaja, por si alguna paciente la llama. Pero para el último viaje que el marido hizo a Estados unidos ella decidió regalarle de sorpresa un celular, entonces el esposo como se llevaba el celular nuevo ella le dijo: “anda tranquilo que yo me quedo con este”.
Recibió entonces dos mensajes de texto que le llamaron mucho la atención, del celular de él. Ella entonces trata de contactarse con él al celular y él le responde: “Ya somos dos personas grandes, independientes…cumplamos nuestras fantasías”.
Se hace un silencio…que por lo menos a mi me pareció eterno.
Y de repente la mujer dice: “Si se hubiese agarrado a una chica de 24 años, está bien, lo aplaudo…pero por lo visto esto no es de ahora……se fue emputeciendo en este último tiempo”. “Mi esposo tiene casi 80 años, yo no puede manejarlo mentalmente, necesito ayuda de algún profesional”.
Actualmente la paciente está tomando Emotival de 2 mg, o una dosis mayor cuando su estado de ánimo decae más.
Algunos datos de sus antecedentes personales son:
• Operación laparoscópica, por un quiste en la cabeza del páncreas.
• Glaucoma, aunque dice estar muy bien controlado.
• Colesterol alto 230-240 (alto LDL)
Por último el médico pide: ECG, análisis de sangre y orina. Y deriva al servicio de psicopatología o salud mental.
Dudas:
Realmente coincido completamente en cómo fue encarada y tratada la paciente, mas siendo una primera consulta, y teniendo como contra el poco tiempo que puede dedicársele, al tener que estar atendiendo también a los pacientes de la demanda espontanea.
¿Alguno hubiese hecho otra cosa?, porque yo, que realmente estuve ahí, no sabía qué cara poner.
domingo, 14 de febrero de 2010
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