La consulta era primeramente para el marido, pero la mujer lo acompaño y de paso le pedía algunas recetas. Antes de que ellos se sentaran le suena el celular al marido y cuando lo mira dice: ¨ es tu hijo atendela...anda afuera y si podes no vuelvas ¨ con un tono enojado. El hombre se sienta y empieza a comentar que el medicamento que el psiquiatra le había recetado ya no le hacia mucho efecto y quería saber si podía subir la dosis. En ese momento la mujer entra al consultorio y atina a hacer un comentario sobre el tema pero el marido con gesto de enojo la calla diciendo que no se meta en lo que no sabe. La mujer siempre sonriendo, nunca demostró enojo ni tristeza. El marido sigue comentando su problema con el tema del medicamento. Mientras el medico escribía en la computadora , la mujer le comenta al mismo que si podían hacerse un estudio para le cáncer de colon. El esposo otra ves enojado se agarra la cabeza y le dice a la mujer que se calle, que es su consulta y que hable en singular por que el no se va a hacer nada para el colon. Noté mucha tensión entre ellos a pesar de que la mujer seguía sonriendo. Ademas el hombre me miraba a mi cuando hacia esos comentarios y yo no sabia si reírme o no, bastante incomoda la situación. A esto, el medico seguía escribiendo y no parecía estar perturbado por la situación, tal vez por que ya los conocía y era natural eso en ellos.
Ese tipo de discusiones siguieron a través de la entrevista, pero el medico nunca preguntaba nada con respecto a la relación de ellos sino con el tema de los estudios. Terminada la consulta ellos se retiran saludándome, menos la mujer que seguía con la misma sonrisa con la que entro.
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