lunes, 8 de febrero de 2010

Primer consultorio

El viernes pasado por la mañana acudí a mi primer práctica de colsultorio. La misma se llevó a cabo en la sede de Barrio Norte. Fueron muchos aspectos de la consulta con el médico de familia los que observé en esa oportunidad. Pero sin lugar a dudas, la que más llamó mi atención fue la de una paciente mayor, de unos 75 años que presentó inquietudes muy difusas, síntomas inespecíficos y no refirió una entidad conccreta como queja principal. Avanzado el interrogatorio la paciente hizo referencia a un conflicto con una vecina de su edificio. Evidentemente esa fue la causa de sus malestares y considero que la sola charla con el doctor provocó un relativo alivio en su sintomatología.
Hacia el final de la entrevista, la mujer le solicitó al médico una interconsulta con un hepatólogo, no para ella, sino para su hijo, un hombre adulto de unos 50 años de edad. El motivo de la solicitud fue que la pareja del hombre (una joven de unos 25 años) lo vió muy "gordo e hinchado" "y como él tuvo hepatitis de chico" querìa "quedarse tranquila". El médico sin entrar en detalles accedió a la solicitud de la paciente. Inmediatamente le hizo las recetas correspondientes para la medicación crónica de la señora y finalizó la consulta.

Interrogantes:
¿Por qué el médico accedió directamente a la solicitud sabiendo que es poco probable que el hombre esté padeciendo una hepatopatía?
¿Por qué el médico no sugirió una consulta con el médico de familia para descartar que sea un padecimiento "más vulgar"?

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