sábado, 13 de febrero de 2010

Segunda consulta

El jueves pasado al entrar al consultorio vimos con el doctor Acuña, varios pacientes y con quejas muy diferentes, pero el caso que más me llamo la atención fue uno que él me comento al terminar con todos los pacientes. Fue, creo, el que mas me hizo entrar en razón de lo importante que es la confianza con el paciente fuera de lo técnico. Es decir, lo importante de tratar al paciente como individuo y no a su patología desde el punto de vista epidemiológico.

Me contó de un paciente masculino, padre de una hija. Vivía con ella y su mujer. Este paciente siempre entraba a la consulta de una forma prepotente, insultante y demandante siempre de problemas diversos. Un día el medico opto por un abordaje distinto en la consulta y comenzaron a charlar mas que a preguntarle lo que le pasaba o el motivo de su consulta. Charlaron sobre temas muy ajenos a problemas físicos, sociales, personales o de cualquier índole. Al pasar el tiempo, el paciente entro en confianza y le dijo que con ningún medico se sentía tan a gusto y, a la siguiente consulta confiesa haber sido abusado de joven por el padre y que su hija tenia problemas de anorexia, para lo cual la psicóloga le atribuía la culpa al padre diciendo que probablemente sea él quien este abusando de ella. Esta situación lo tenía muy mal ya que después de lo que había sufrido él, lo último que podría hacer es lo mismo con sus hijos.

Pasando las consultas, este paciente pudo sentirse mejor, no tenia tantas consultas por temas ajenos y la relación para con la familia mejoro de forma drástica.

Me pareció importante recalcar la labor del medico de familia en esta ocasión de no apegarse solamente lo que expresa el paciente sino indagar un poco mas a fondo problemas causales de lo demás. Mas allá de llenarlo de medicamentos para tratar cada síntoma que tenia, con algo de empatia y comprensión creo que se pudo llevar a cabo una mejor terapéutica

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